Cuando entras pagas unos siete euros y medio, te darán un mono de estos que se ven en las catástrofes biológicas y derecho para permanecer en dicho bar durante 40 minutos. Mientras estés dentro respiras un vapor creado por una máquina de ultrasonidos y elaborado con ¡gin tonic!.

Una vez dentro del local te sentirás como flotando dentro de un gin tonic, esto no se deberá únicamente al mareo ocasionado por el hecho de estar respirando uno de los combinados más famosos del mundo sino que además este peculiar bar está decorado como un vaso de ginebra con tónica. Dentro del mismo encontrarás enormes rodajas de limón, pajitas o incluso cubitos de hielo.
Además dentro del mismo bar, venden gominolas ¡que brillan en la oscuridad!. Tal vez, el Alcoholic Architecture marque un antes y un después en la vida nocturna y a partir de ahora en lugar de pagar por beber nuestras copas, paguemos una tarifa plana para ¡poder respirarlas! ¿Imagináis pasar una noche entera respirando ron limon? Seria una gozada.
Pero en lugar de poner esos antiestéticos monos, obligaría a todo el mundo a ir en bañador y bikini, ya me imagino a esas esculturales mujeres que se dejan ver por nuestros clubs empapadas por la condensación de tan delicioso manjar. Bueno voy a dejarlo ya, que a estas horas empiezo a soñar despierto.





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